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Hacía tiempo que no escribía, esta vez quiero volver para escribir sobre el feminismo. Quiero abrir un nuevo espacio en mi blog para dedicarlo a este tema, se llamará espacio violeta. Un espacio para escribir sobre aspectos que influyen en el camino de la igualdad de la mujer y el hombre, donde podréis dejar vuestra opinión, pero es importante que sea una opinión constructiva. No se trata de que nos sigamos atacando porque eso provoca la defensa, y muchas veces nos defendemos atacando, con lo que ahí se acaba la escucha y no puede haber entendimiento.

Este espacio no es sólo para mujeres, me gustaría, más bien me encantaría que las palabras que aquí escriba llegue también a muchos hombres. Las mujeres se han estado moviendo y reivindicando sus derechos durante mucho tiempo, siento que es momento de que hombres y mujeres entandamos que la igualdad es el mejor camino para todos y todas.

No soy una experta en este tema, y habrá cosas en las que me pueda equivocar, pero estoy aquí para aprender cada día más. Este es un tema que por desgracia se pone de relieve debido a sucesos horribles. Consciente de que las cosas no se pueden cambiar del día a la mañana, pero que el cambio comienza por un cambio interior y un cambio de conciencia, con este espacio de reflexión quiero poner mi granito de arena.

¿Por qué hablar de este tema? Porque sigo a muchos coach y siempre hablan de que es importante descubrir cuál es nuestra misión de vida (que tod@s tenemos una). Pues bien, por diferentes señales (conversaciones con amig@s y familiares, casos que vienen a mi consulta, series que estoy viendo, noticias de la televisión…) tuve hace dos días una sensación de pálpito y una claridad en mi meditación de la mañana que sentí que mi misión de vida era poner algo de luz (conciencia) en este tema tan importante como es el feminismo. Pero con una particularidad, no quiero hacerlo desde la lucha con la sociedad y con los hombres, sino entendiendo que tod@s venimos de una sociedad patriarcal y tod@s (yo la primera) tenemos que aprender a construir una sociedad más igualitaria.

Dice mi madre que desde pequeña yo luchaba en casa por la igualdad en el reparto de tareas con mi hermano mayor, odiaba que mi abuela le hiciera la cama a él y a mí no y recuerdo que yo se lo decía indignada y me enfadaba con ella. Años después entendí que ella no podía actuar de otra manera porque no sabía, es lo que aprendió con los modelos que tenía. Sin embargo yo, he nacido en una familia donde mis otros abuelos eran ya feministas sin saberlo, mis padres siempre me habían educado en esa igualdad y además, yo tuve la suerte de nacer en esta época con tan fácil acceso a la información para poder tener mi propia opinión y entender que la desigualdad no nos permite estar en equilibrio, ni poder tener una sociedad sana. Pero quizás había olvidado un poco a esa niña y ahora toca que la mujer siga reivindicando todos esos derechos que nos pertenecen a todas y a todos.